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Mitos sobre la cirugia de amígdalas

Las amígdalas son dos protuberancias que se encuentran en la garganta, son parte del sistema linfático y durante la infancia son fundamentales para el desarrollo de las defensas para las enfermedades más comunes, pero cuando los niños crecen, dejan de tener una función específica; sin embargo si se enferman o inflaman pueden ocasionar que estén en cama por un par de días y tengan dificultades para beber líquidos y tragar alimentos sólidos.


En caso de que sean afectadas por una enfermedad seria, como la amigdalitis bacteriana recurrente, deben ser extirpadas. Por lo general esto se decide cuando un adulto promedio sufre de este padecimiento cinco o más veces en un año, por lo menos dos años seguidos; o más de siete veces en un año con complicaciones severas.


Pero muchas personas creen que es mejor no sacarlas porque podrían significar un problema mayor si no están, por lo que se han generado una serie de mitos sobre el porqué no deben extraerse u otros contradictorios que dicen que lo mejor es sacarlas cuando son niños, entre otros. A continuación vamos a hablar sobre algunos de estos mitos, para que puedan conocer qué es mejor para ustedes y su salud.


El primer mito es que son la primera barrera de defensa ante las enfermedades respiratorias. Si bien esto puede ser en parte cierto, sólo es así en los niños menores de seis o siete años. Después de esa edad, el cuerpo ya ha desarrollado los anticuerpos necesarios para combatir y evitar la mayoría de las enfermedades respiratorias comunes.


Las amígdalas son importantes para el desarrollo del sistema inmunológico y de anticuerpos, pero una vez desarrollado no tiene una función y el extirparlas en un adulto no tendrá ningún cambio el sistema inmunológico. Aunque sí se componen por tejidos linfáticos y en su interior existen células de inmunidad, hay otras partes del sistema que reemplazarán su función después de ser extraídas.

El segundo mito es que es mejor retirarlas cuando se es niño que cuando se es adulto, pero las razones para extirparlas en los niños son distintas porque, como mencionamos, en los niños sí tienen una función en su sistema inmunológico. Para los adultos, el motivo para extraerlas ya lo hemos mencionado: los constantes cuadros de amigdalitis; mientras que en los niños se decide quitarlas cuando sufren de apnea de sueño, ronquidos constantes o dificultades para respirar, y no existe una diferencia en la cicatrización de la herida, que es parte del mito, ya que en general los tejidos se demoran el mismo tiempo en sanar. La única diferencia es que en los adultos este procedimiento les causará mayor dolor y molestias que a los niños, puesto que estos últimos se recuperan más rápido.


Un tercer mito que es muy común dice que el extraer las amígdalas los hará más propensos a contraer otras enfermedades respiratorias, por ejemplo, la faringitis. En este mito todos los especialistas coinciden en que es mentira, ya que no se ha registrado ningún caso en que después de extraerlas, se haya detectado un aumento en contraer enfermedades respiratorias, infecciones y otros problemas.


Lo que si puede ocurrir es un cambio en el nivel de mediadores del sistema inmunológico, ya que la extirpación puede causar un déficit de inmunoglobulina A, un anticuerpo predominante en las secreciones ceromucosas, respiratorias, gastrointestinales y genitourinarias que actúa como defensa inicial contra los patógenos invasores. Sin embargo, es una molécula que se puede suplir con el hecho de llevar una dieta balanceada y saludable, que incluya todos los nutrientes que el cuerpo necesita.


Un mito más es que el comer helado sirve para aliviar el proceso postoperatorio, puesto que por lo regular los niños que son sometidos a una amigdalectomía se les alimenta con helado los primeros días. En parte esto no es un mito. El helado, debido a su consistencia es un elemento apto para que los pacientes se alimenten durante el postoperatorio, ya que no raspa las heridas que produce la cirugía, y su temperatura fría evita que se produzca la vasodilatación, lo que disminuye el riesgo de sangrado, aunque no tiene efectos anestésicos, que es por lo que suele recomendarse. Además, los niños o adultos que se sometan a una amigdalectomía deben tener una dieta normal para poder tener un sistema inmunológico resistente durante el proceso de recuperación. Asimismo, comer y pasar alimentos sólidos a través de la parte trasera de la garganta ayuda a limpiar la costra y a una mejor cicatrización, también ayuda con el dolor, ya que mantiene los músculos trabajando, así no se atrofian y duelen. El helado puede ayudar durante el primer día a que se sientan mejor, pero tampoco se debe convertir en la dieta durante todo el proceso de recuperación.


El último mito es que la cirugía para extraer las amígdalas es muy riesgosa para los adultos. Como todo proceso quirúrgico que sea realizado por un especialista, la amigdalectomía normalmente se realizar sin complicaciones, es un proceso ambulatorio que dura un par de horas, aunque la recuperación tarda más tiempo. En general se recomienda reposo entre diez y 20 días después de la operación.


Si bien las heridas quirúrgicas sanan bastante durante los primeros diez días, existe un riesgo de sangrado los primeros quince días. El sangrado es el gran riesgo de este tipo de operación. Ocasionalmente esta puede ocurrir en las primeras horas después de la cirugía, pero más común después de una semana o diez días. Por este motivo, es que la amigdalectomía no es para todos.


Un especialista, como el Dr. Alberto Sanchez es cauteloso al momento de evaluar todas las opciones de tratamiento antes de optar por la cirugía, pero los riesgos graves son muy raros y con una buena evaluación y seguimiento postoperatorio puede prevenirse cualquier complicación.

Antes de realizarse cualquier cirugía, deben tener toda la información y pedirle al cirujano que les explique todo lo que sucederá y los cuidados necesarios. No crean en los mitos que generan las personas, que en muchas ocasiones no se han sometido a este procedimiento y no cuentan con capacitación en el tema. Lo mejor será siempre acudir con los especialistas certificados para que les brinden información certera sobre las amígdalas, sus posibles padecimientos y cuándo deben extraerse.


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