Cirugía de amígdalas

Las amígdalas son estructuras de nuestro sistema de defensas que ayudan a defendernos de microrganismos, sin embargo, cuando éstas se enferman recurrentemente, pierden su función y se vuelven en sí un foco de infección, lo que produce cuadros repetidos de infecciones.

Cuando se sufren de infecciones repetidas sobre las amígdalas, en donde se demuestra la aparición de placas o secreción blanquecina, fiebre alta y de preferencia tengamos un estudio que muestre las bacterias en el tejido de las amígdalas, es prudente retirar este tejido a través de la cirugía.

Normalmente se toma la decisión de operar cuando se cumplen algunos criterios, en especial si se presentan 7 infecciones en un año, 5 cuadros en 2 años consecutivos o 3 infecciones en 3 años. También es necesaria la cirugía de amígdalas en casos de colecciones de pus en el tejido (absceso peri amigdalino), sospecha de cáncer y cuadros de obstrucción respiratoria con síndrome de respiración oral que comúnmente se identifican ademas de otros síntomas con ronquido nocturno.

La cirugía se realiza en muchos casos de manera ambulatoria y sin necesidad de pasar la noche en el hospital, siendo en niños un procedimiento con una recuperación rápida y reincorporación a las actividades en una semana. 

 

Contrario a lo que se piensa, la cirugía de amígdalas no disminuye nuestras defensas naturales, al contrario, disminuye de manera importante los cuadros de infección recurrentes y los síntomas de respiración oral como el ronquido nocturno.

Hablando específicamente de la cirugía de amígdalas, las complicaciones más frecuentes son el sangrado posterior a la cirugía, infecciones de las heridas quirúrgicas y mala cicatrización, sin embargo, si nuestro seguimiento es adecuado, todos estos problemas se pueden solucionar sin problemas posteriores.

Normalmente, con un buen tratamiento y cuidados generales, la mayoría de los cuadros inflamatorios de las amígdalas se recuperan completamente sin dejar secuelas, siempre tomando en cuenta que si la causa inicial del proceso es por una infección bacteriana o viral, se puede contagiar a las personas que están a nuestro alrededor o que tienen contacto con objetos manipulados por el enfermo. En caso de no llevar un buen control, cualquiera de estos cuadros se pueden extender hasta afectar el oído, los senos paranasales y la laringe, por lo que es fundamental iniciar el proceso de valoración por el especialista lo más pronto posible.

 

Existe un cuadro inflamatorio generalizado llamado fiebre reumática, en la que el cuerpo humano confunde una sustancia producida por una bacteria llamada estreptococo con tejido de los cartílagos y corazón, atacándose a sí mismo y generando complicaciones en riñón, corazón y articulaciones, por lo que consideramos de vital importancia una atención inmediata en casos de amigdalitis recurrente.